En GSI recordamos un acontecimiento fundamental en la historia de México: la promulgación de la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos el 4 de octubre de 1824.
Después de la consumación de la Independencia, México enfrentó el reto de organizarse como una nueva nación. En este contexto, el Congreso Constituyente trabajó en la elaboración de un documento que estableciera las bases políticas y jurídicas del país.
La Constitución de 1824 estableció a México como una república representativa, popular y federal, definiendo la organización del gobierno y la relación entre la Federación y los estados. También estableció la división de poderes en Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Su promulgación representó un paso fundamental en el proceso de construcción institucional del México independiente y sentó las bases de un sistema federal que continuaría evolucionando a lo largo de nuestra historia.
Conocer acontecimientos como este nos permite comprender que la construcción de un país también implica desarrollar instituciones, establecer normas y generar acuerdos que permitan organizar la vida en sociedad.










